4 consejos para no perder el tiempo en el gimnasio

Cada cuerpo responde a su manera, y por eso no existe el secreto de oro, sino una serie de recomendaciones relacionadas con la experiencia de los atletas que te pueden servir para que tú mismo logres ese cuerpo que tanto deseas.


El cuerpo tonificado es visualmente atractivo, quiéranlo o no, y por eso muchos desean obtenerlo. Quizás no haga falta tener unos grandes y duros brazos o pectorales, pero nadie se molestará si la piel deja ver una buena forma desde arriba. Pero para eso se deben seguir ciertas recomendaciones que se basan más que todo en la constancia y la motivación:

El ritmo

Los primeros días en el gimnasio suelen ser un poco frustrantes, sobre todo cuando tienes la mala suerte de toparte con aquellos fisicoculturistas que levantan grandes cargas y tienen cuerpos enormes, rallados y sus camisetas gotean sudor. En tu interior, sabes que eso no lo puedes hacer todavía y te desmotivas, o a veces asumes que tienes que mover esas mismas cargas para poder estar como ellos.

Los primeros días también son frustrantes por la tensión que se produce en los músculos

Pero lo cierto es que debes empezar desde cero, pues los progresos en el gimnasio son lentos: puedes tardar incluso un par de años en obtener el cuerpo que deseas aun con una buena alimentación y rutina de ejercicios. Por eso, una vez que te decides a inscribirte en un gimnasio, debes tener en cuenta que dentro de un mes te verás en el espejo y prácticamente no verás cambios, y quizás en dos o tres meses tampoco los haya. Debes ser constante, perseverar y siempre tratar de mejorar tu rendimiento.

Trabajar a tu ritmo además te hace menos propenso a sufrir lesiones que después sí puedan inutilizarte o disminuir tu rendimiento físico a un nivel más bajo del que estabas. Los desgarros musculares, por ejemplo, son lesiones muy frecuentes en los gimnasios y se producen por excesos en el peso a mover o por no calentar adecuadamente antes del entrenamiento.

Foto: vía Flickr.

Además de eso, los primeros días también son frustrantes por la tensión que se produce en los músculos, sobre todo dos días después del entrenamiento, cuando se produce una tensión intensa en ellos debido al ácido láctico. Pero si logras sobrevivir la primera semana al dolor, a partir de la siguiente ya será pan comido. Llegará un momento en que te acostumbrarás a esa congestión y te preocuparás cuando hayas entrenado y ésta no aparezca.

No seas solamente un levanta-pesas

Para tener músculos grandes hay que levantar pesos pesados, pero de nada vale buscarlos por estética si un cuerpo lleno de tejido adiposo no te deja mostrarlos. ¿Has visto a esos hombres en el gimnasio que son muy gordos? Pues sólo pareciera importarles la fuerza o la grandeza y no la estética. Para poder complementar a los músculos grandes con un índice bajo de grasa corporal se debe tener también una rutina de ejercicios cardiovasculares.

Foto: vía Flickr.

Conoce tu cuerpo

Para poder avanzar, necesitas conocer el máximo peso con el que tu cuerpo puede hacer los diferentes ejercicios con la técnica correcta, lo que te permitirá saber cuál será tu ritmo de avance. Una forma de darse cuenta de que el peso que estamos alzando es muy pesado, es cuando tenemos que utilizar más allá de los grupos musculares que involucra el ejercicio para poder moverlo.

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Otra forma de saberlo es si nos estipulamos un número de series y repeticiones y no logramos completarlas. La idea es poder ir manejando mayores pesos y mayores repeticiones poco a poco, manteniendo la técnica, quizás subiendo media libra cada dos semanas y aumentando una o dos repeticiones todas las semanas.

Convierte el ejercicio en un hábito

Haz del ejercicio algo que sueles hacer durante el día y no algo que debas estar planeando a cada momento, que éste sea como comer, dormir, trabajar o estudiar. El hábito no es malo, pues te permite mantenerte en vías a conseguir resultados, y éste sólo se vuelve un problema cuando siempre se repiten los mismos entrenamientos una y otra vez, pues tu cuerpo se acostumbra a ellos y no obtiene el estrés necesario para crecer.

Foto: vía Flickr.

La dieta sana también debe ser un hábito para que los resultados que obtengas del ejercicio se puedan mantener en el tiempo, recuerda que eres un ochenta por ciento lo que comes, y de nada sirve ir al gimnasio si tu dieta está basada en pura chatarra.

Esperamos que estos consejos te sirvan de mucho a la hora de entrenar. Cuéntanos cómo haces para mantener tu ritmo en el gimnasio en la sección de comentarios y así complementar esta información.

Referencias:

Imagen de cabecera: vía commons.wikimedia.

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