Conoce todo lo que debes saber sobre las distopías clickeando aquí

En este post nos adentramos en el lado más oscuro de la ciencia ficción, el de las sociedades futuristas donde nadie querría vivir, las distopías. Si no sabías lo que son, aquí te aclaramos la duda.


Todos soñamos con un mundo perfecto. Cada uno tiene una visión particular de cómo sería, aunque la mayoría de esos mundos perfectos tienen como idea común la desaparición de todos los problemas que asolan a las sociedades en las que hoy vivimos los seres humanos, como la pobreza, las enfermedades, la violencia, entre otros. ¿Pero es concebible un mundo sin problemas sociales? Muchos creen que no, y es probable que sea así debido a que ha sido la propia naturaleza del hombre la que les ha dado origen.

Una distopía es una sociedad no ideal, inesperada en mal sentido o indeseable

Algunos no pierden la esperanza y siguen transitando por lo que, ellos creen, es el camino hacia la utopía. Aunque tal camino, al ser incierto, en vez de conducirnos a un mundo muy bien organizado y afable, podría llevarnos a algo horrible, cosa que advierten quienes creen que los paraísos en la Tierra son estafas. Y es que muchas de las ideas políticas que se han desarrollado en nuestro tiempo han terminado convirtiéndose en trampas para cazar incautos que soporten regímenes destructivos y confiscatorios.

Marx, por ejemplo, planteó una idea que luego se consideraría como utópica: una sociedad de igualdad basada en el principio de quitarle a cada cual según sus capacidades y darle a cada cual según sus necesidades, a la cual llamó comunismo. Años después, inspiraría a personajes de todo el mundo que liderarían movimientos revolucionarios para intentar ponerlo en práctica. Pero lejos de ser una utopía, el comunismo terminó siendo un infierno donde la ciudadanía moría de mengua y hasta era brutalmente asesinada.

Todas las sociedades en las que hubo revoluciones socialistas, como las repúblicas soviéticas, la China de Mao y la Alemania Nazi, entre otras, fueron testigos de bárbaros genocidios de orden clasista y racial, aparte de que sus economías fueron diezmadas y su población padeció muchísimo. Al final, la utopía terminó convirtiéndose en todo lo contrario, una distopía.

¿Qué es una distopía?

El término utopía ha tenido muchos usos, aunque ahora se le utiliza para definir sociedades ideales en cuanto a la organización de todos los elementos que la componen. Quizás el término perfección no concuerda del todo con el concepto, pero sí podemos decir que una utopía es una sociedad con mucho bienestar donde sería ideal vivir. De modo que, si consideramos que una distopía (también llamada antiutopía) es lo contrario, sería una sociedad no ideal, inesperada en mal sentido o indeseable.

Foto: vía Pixabay

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El término distopía no necesariamente hace referencia a una sociedad destruida en el sentido físico (aunque sí podría hacerlo), sino a una sociedad donde la situación política, económica y social impone a los seres humanos condiciones de vida que degradan su moral como individuos.

Las distopías se consideraron en un principio como proyecciones de sociedades degeneradas

Al haber sido acuñada por primera vez por el economista británico John Stuart Mill como un antónimo del término utopía, la palabra distopía también tiene una magnitud hipotética y un tono inalcanzable, por eso se suele hablar de ella sólo en el ámbito de la ficción, sobre todo en la ciencia ficción futurista, que la plantea como hecho inminente; aunque, a nivel temporal, también cabría la posibilidad de concebir distopías en el presente y en el pasado.

¿Cómo es una distopía?

Mill no desarrolló el término más allá de haberlo usado; éste se llenó de contenido por sí solo conforme aparecieron los relatos que se le relacionan. Y así fue que las distopías se consideraron en un principio como proyecciones de sociedades degeneradas, las cuales se basaban en elementos muy visibles del contexto histórico en que eran concebidas.

Foto: Cover de la primera edición de 1984 (1949)

Foto: Cover de la primera edición de 1984 (1949)

Por ejemplo, las distopías más famosas del siglo XX eran proyecciones críticas del excesivo intervencionismo del Estado y del control social que éste ejerce, algo que se discutía muchísimo entonces. El ejemplo más característico es la novela 1984 del escritor británico George Orwell, publicada en 1949 y que describe una sociedad donde el Estado lo controla todo valiéndose del miedo y de tretas ideológicas para confundir o chantajear a sus ciudadanos.

El elemento inesperado o sorpresivo también es importante en una distopía

Otro ejemplo importante es la novela Fahrenheit 451 (1953), escrita por el autor estadounidense Ray Bradbury, que describe, al igual que 1984, una sociedad en la que el Estado ejerce un control brutal sobre la sociedad, pero en este caso, tal control lo sustenta sobre todo en la ignorancia generalizada por estar prohibidos los libros.

En la actualidad, las distopías literarias son mucho más diversas y pueden basarse en otro tipo de elementos para ser proyectadas, elementos como el aislamiento, las catástrofes naturales, las guerras, los experimentos científicos o la pérdida de control de los avances tecnológicos por parte de los seres humanos, etc.

Este tipo de sociedades generan en el individuo una falsa sensación de seguridad

Muchas de estas distopías se basan en un libro llamado Un mundo feliz, escrito por el autor británico Aldous Huxley y publicado en 1932, que describe a una sociedad futurista donde el orden social se basa en la inoculación artificial de la felicidad en la población a través de una droga. También utiliza y critica el elemento de la eugenesia que considera que hay individuos inferiores por el hecho de pertenecer a determinadas razas. (Esta última idea daría inspiración a otras sagas distópicas de la ciencia ficción como lo son Los Juegos del Hambre, donde vemos la figura del “distrito”, y Divergente¸ donde están las “facciones”).

Foto: vía Pixabay

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El elemento inesperado o sorpresivo también es importante en una distopía, porque generalmente las personas no aceptan vivir en un mundo de tales características a conciencia. Muchas veces, cuando se percatan de que están inmersos en una distopía, ya ésta ha avanzado mucho y se ha consolidado; este tipo de sociedades generan en el individuo una falsa sensación de seguridad.

Además de la falsa sensación de seguridad, existe una falsa sensación de felicidad y orden

De esto se trata la terrorífica analogía de la rana hervida o también llamada síndrome de amnesia colectiva: para cocinar una rara, no se la puede colocar en una cazuela con agua hirviendo o ésta notaría antes el cambio brusco de temperatura y saltaría. Pero se la puede colocar en un cazo con agua a temperatura ambiente e avivando la llama poco a poco. La rana, que es capaz de acostumbrarse con rapidez a los cambios de temperatura graduales, no va a notar que el agua se está calentando hasta justo antes del punto de ebullición, pero cuando decida saltar no podrá hacerlo pues sus extremidades inferiores estarán totalmente cocinadas.

Un régimen opresor nunca será totalmente explícito en sus prácticas, siempre dará la sensación de que todo el mundo sabe lo que hace pero nadie se atreve a hacer nada por miedo o porque la gradualidad les ha permitido acostumbrarse como la rana en la analogía. En el fondo, además de la falsa sensación de seguridad antes mencionada, existe una falsa sensación de felicidad y orden.

La intervención del amor

Como vemos, una de las características primordiales de una distopía, es un gobierno controlador, y para que sea realmente controlador, no solamente debe meterse en la política y la economía, sino en la vida personal de la gente.

Foto: vía Pixabay

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En las grandes distopías de la literatura universal también hemos visto abundantes elementos sexuales, ya sea que la población tenga restricciones de carácter sexo-afectivas, como en el caso de 1984, o que se impongan determinados géneros como obligatorios o determinados patrones de conducta sexual, como sucede en la saga La selección, de la autora estadounidense Kiera Cass.

La neolengua

El término neolengua, usado por Orwell en 1984 para describir un lenguaje impuesto sobre los ciudadanos de su distópica sociedad, es una forma metafórica de evidenciar los peligros de lo políticamente correcto y del pensamiento único. Muchos consideran que no se puede pensar lo que no se puede decir, por eso, cambiar la forma de hablar de la gente incide mucho en lo que ésta piensa, y los gurúes del totalitarismo lo saben muy bien.

Foto: vía Pixabay

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Al hacer política contra una palabra se pueden mover los mismos cimientos del pensamiento libre y el discernimiento. Por eso es muy común que en una distopía algunos conceptos estén amañados o simplemente se creen palabras nuevas para definir algo que ya estaba definido o para torcer la naturaleza de lo que ya estaba definido. Y en todo esto entran los medios de comunicación, los cuales soportan y difunden las ideas amañadas.

Después del apocalipsis

Por lo general, el shock social que producen los eventos destructivos a gran escala, terminan generando escenarios distópicos indirectos, donde el problema literario está en la psicología de los personajes que se encuentran en una sociedad o momento de la humanidad que, al ser así de facto, es muy difícil de cambiar.

Foto: vía Pixabay

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Los escenarios post-apocalipticos también pueden tener características de las distopías clásicas, como órdenes políticos totalitarios y control social, aunque siempre tomando en cuenta el elemento de la conmoción, que hace a las personas susceptibles de hacer cosas tontas, como guía de la trama. Un ejemplo de esto es el Ensayo sobre la ceguera (1995) de José Saramago, o La cúpula (2009) de Stephen King.

Distopías en la cultura popular

Probablemente, si los filósofos liberales del siglo XIX resucitaran en este siglo, lo primero que les sorprendería y alarmaría es el tamaño de los Estados actuales, que incluso se han logrado meter en aspectos de la vida privada de las personas como el matrimonio y la familia. De modo que es concebible que un horror como el de las pesadillas futuristas que ya mencionamos anteriormente no esté lejos de cumplirse para algunos.

Por eso las distopías han sido un tema recurrente en la cultura popular, en el cine, sobre todo, donde hemos visto adaptaciones de libros famosos sobre el tema y series de televisión, como una que se ha vuelto muy popular llamada Black Mirror.

¿Pero qué puedes decirnos acerca de esto? ¿Crees que estamos cerca de vivir en un mundo distópico, que los Estados cada vez se volverán más totalitarios y controladores, o que ese tipo de predicciones apelan a la exageración y al sensacionalismo?

Referencias:

Imagen de cabecera: vía Pixabay.

Con información de:

Wikipedia: Distopía, Escenario Postapocalíptico, Ficción utópica y distópica | Inteligencia Narrativa | Vix

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