Los viajes como la mejor manera de enriquecer tu alma

Viajar es considerado como uno de los mayores placeres de la vida, conocer lo desconocido siempre te deja un buen sabor en la boca, y las vivencias que se obtienen a veces nos cambian por completo.


Cuando agarramos la valentía de comprar un boleto de avión, aún sabiendo que vamos a tener que sacrificar ciertas cosas después para poder pagar la tarjeta de crédito, estamos dando un pequeño salto de fe, y lo que muchos no saben es que estamos haciendo una inversión al mismo tiempo.

No es sencillo dejar los temores de caer en deudas por unos días de disfrute en el exterior, tampoco es que te estamos aconsejando que dejes de comer para viajar, nada de eso, pero si tienes la posibilidad de ajustar un poco tus gastos para poder darte ese gusto ¿por qué no hacerlo? Piensa en todo lo que trabajas al año, lo mereces, unos días para desconectarte de tu teléfono y descubrir lo que hay más allá de tus ojos.

Mira la posibilidad de viajar como una oportunidad para crecer

Foto vía Pexels

Cada país es un mundo, y una de las maravillas que nos brinda este planeta es la diversidad cultural. Indiferentemente a donde te dirijas, vas a conseguir riqueza en las cosas que no se ven. Seguramente estés pensando “bah, esto ya se puso muy cursi”, pero considera lo cierto que puede ser.

A veces, tú aprendes del país, pero un país puede aprender de ti también

Mientras nos encontramos en un lugar lo primero que nos llama la atención es lo vistoso que este sea, la arquitectura, la tecnología o los increíbles paisajes, pero ¿te has dedicado a indagar más allá de los sitios más visitados y las comidas más populares para conocer a mayor profundidad el nivel cultural de tan magnífico lugar? A veces, tú aprendes del país, pero un país puede aprender de ti también. No seas de esos turistas que sólo quiere ir a un sitio a enriquecerse a sí mismos, trata de enriquecerlo a él también. La magia surge cuando investigas más allá de lo que se puede ver a simple vista.

Camina por las calles, prueba comidas que desconozcas, conversa con los habitantes de esos lugares, platica sobre tu vida con ellos para hacerlos sentir en confianza, y verás como esas personas podrán ser recíprocas y compartir contigo lo mismo (a menos de que se trate de algún odioso que siempre va a existir en cualquier parte del mundo). Las mejores anécdotas de la vida se consiguen con espontaneidad. Es hermoso cuando vas a un lugar y recibes una dosis de energía que no pensaste adquirir.

Las grandes vivencias de tu vida vienen de lo más inesperado

Tengo una historia para ti, una breve experiencia que viví una vez que visité el pueblo Chuao, ubicado en Choroní-Venezuela. Es un pueblo pesquero donde sólo se tiene acceso por medio del mar, es decir, debes tomar una lancha para ir hacia allá. Resulta que el día que me encontraba en Chuao, de la nada se puso gris, o mejor dicho negro, se aproximaba una tormenta y así obviamente el mar se “picaba” (ese término lo aprendí ese día) haciendo imposible navegar de tal manera (caos total), y como yo siempre le he tenido bastante respeto al océano, a regañadientes comprendí que tenía que quedarme ahí atrapada. No me encontraba del mejor ánimo que se diga, de hecho, estaba furiosa. Ese mal genio que predominaba en mi persona, me impidió disfrutar de la belleza de ese pequeño lugar mientras que mi familia paseaba para conocerlo.

Foto vía lalarebelo

Recuerdo estar sentada en una parada de bus, esperando a que pasara uno que me llevara al puerto para tomar una lancha y así devolverme a Choroní (Chuao, a pesar pesar de ser una isla, posee algunos vehículos que fueron transportados a éste pueblo por medio de embarcaciones medianas y lanchas, ¿bastante impresionante, no?), en eso, unos pequeños niños locales me preguntaron a mí y al grupo con el que me encontraba si podían tomar prestada nuestra nevera portátil un momento, dudosos dijimos que sí y comenzaron a tocarla como si fueran tambores. Impresionada por la actitud positiva de tan pequeños niños, me voltee a verlos mientras cantaban y hacían de mi nevera portátil un tambor, felices.

No te cierres a la posibilidad de conocer a nuevas personas así no hablen tu misma lengua, una sonrisa no tiene idioma

Esos niños no deben ni imaginarse que me dieron una enseñanza ese día, y que le cambiaron la perspectiva sobre los viajes a ésta mujer, haciéndola reflexionar sobre lo hermoso que es la cultura y de cómo puede unir personas así tengas todas las diferencias que puedan existir. Así como me pasó a mi, te puede suceder a ti. No te desanimes porque se asome una nube gris en el cielo cuando estés de vacaciones, en cambio mójate en la lluvia y salta en los charcos; no te cierres a la posibilidad de conocer a nuevas personas así no hablen tu misma lengua, una sonrisa no tiene idioma, y lo más importante de todo, ¡disfruta! Si empiezas a aplicar estos consejos, verás cómo tus viajes se volverán más valiosos en espíritu de lo que pensabas.

Referencias:

Foto de portada vía Pexels.

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