Pero entonces… ¿Comer huevos es bueno o malo?

Uno de los principales mitos arraigados desde años es la relación existente entre el consumo del huevo y el colesterol alto presente en la sangre, de allí que para muchos su consumo sea prohibido, cuando la realidad es muy diferente.

El huevo contiene cantidades importantes de minerales, vitaminas y proteínas que participan en el crecimiento, desarrollo físico, en el sistema inmunológico y contribuye además a prevenir enfermedades congénitas.

Si bien los huevos tienen la mala fama de alterar valores como el colesterol y los triglicéridos, las alteraciones en la sangre son el resultado de una dieta desbalanceada en donde influyen muchos otros factores.

La realidad es que por años se ha recomendado consumir solo la clara del huevo, argumentando que es ésta la que posee la proteína, mientras que la parte amarilla era responsable de las grasas y el colesterol, y aunque esto no se descarta, se debe afirmar que la yema también contiene proteínas.

Algunos estudios reseñan que es incorrecto culpar a un sólo alimento (el huevo) del aumento del colesterol en sangre y sus daños colaterales.

Adicionalmente, y pese a lo enraizado del mito que argumentaba que lo dañino del huevo era su yema, ésta contiene dos nutrientes llamados luteína y zeaxantina que pertenecen a la familia de los carotinoides, antioxidantes esenciales que previenen daños visuales relacionados con la edad y con la degeneración macular.

La dieta debe ser balanceada; de allí que sea importante destacar que el consumo del huevo no debería ser retirado de la dieta o reducirse, ya que posee sin duda un alto valor nutricional.

A pesar de los estudios favorables sobre los beneficios del huevo en nuestra salud en los últimos años, sigue existiendo mucha confusión sobre su consumo, por lo que lo recomendable para usted (si es de los que sigue escéptico de consumirlo) es limitar su consumo a un huevo al día ya que en esta cantidad específicamente no se han encontrado riesgos.

Asi mismo lo recomendable es vigilar sus indicadores y resultados de exámenes de sangre luego de un consumo moderado durante una semana o mes, para evaluar de este modo cómo responde su organismo ante dicho consumo.

Lo que tendrá un verdadero efecto positivo para mantener sus valores sanguíneos sin alteraciones es la inclusión de grasas saludables en su dieta diaria.

La alimentación debe ser completa, incluyendo la ingesta de pescado, vegetales, frutas, aceite de maíz, aguacate, nueces, entre otros, y además es importante cultivar buenos hábitos, es necesario evitar fumar, el alcohol y el sedentarismo.

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