Pre-adolescentes, ni niños ni adolescentes ¿Cómo tratarlos?

Cuando nuestros hijos son niños no es fácil tratarlos, educarlos y guiarlos, sin embargo por experiencia propia, consejos de familiares, especialistas o los buenos consejos de terceros, poco a poco vamos descubriendo sus cambios y con ellos la mejor forma de afrontarlos.


Es durante esta etapa en donde los padres, cuidadores o familiares deben expresar su amor, cuidado y ofrecer la protección necesaria que todo niño requiere para enfrentar todas las dudas y circunstancia que la vida le presente.

Para muchos, seguido de este período se encuentra la etapa de la adolescencia, comprendida entre los 11 o 12 años y finaliza a los 19 0 20 años, es caracterizada por un mayor desarrollo social, emocional y físico/sexual más completo; y aunque tampoco es una etapa fácil está llena de límites y cuidados que de acuerdo a la edad y comportamiento de nuestro hijo/a  la vamos sobrellevando la mayoría de las veces con éxito.

Son muchos los padres que sienten desconcierto

Sin embargo son muchos los padres que sienten desconcierto cuando su pequeño de 9, 10 o 11 años, tiene comportamientos en la mayoría de las veces inexplicables. La explicación aunque no tenga sentido para muchos es clara, están en la pre- adolescencia, etapa poco percibida en cuanto a nombre pero presente en cambios y actitudes.

La pre-adolescencia o también llamada pubertad, es quizás la etapa más confusa por la cual pasamos todos los seres humanos porque no existe una definición certera ni de su comienzo ni de su final, ya que en cada uno de nosotros  se presenta de manera y en tiempos diferentes, por lo cual  las vivencias son también desiguales.

Hijos que no son ni niños ni adultos

En esta etapa es donde nos encontramos en casa  con hijos que no son, ni niños ni adultos, y; por esa razón, se incrementan las diferencias con ellos por eso te brindo a continuación aspectos a considerar para llevar el mejor trato con tu hijo/a:

Cada cosa tiene su tiempo:

Es importante entender que los preadolescentes quieren comerse el mundo pretendiendo vivir en ese momento, lo que tiene su tiempo y espacio, de allí; la necesidad de continuar marcando límites pero ahora con más libertad de escogencia, lo cual se puede lograr negociando.

No todo es Negociable:

Aunque existen miles de situaciones que puedes negociar con tu hijo/a como la hora para estudiar, el tiempo que permanece frente al computador, el uso de la tablet o teléfono móvil, existen cosas que definitivamente no son negociables,  como la ida a la escuela diariamente, el baño o las visitas médicas, por cuanto, cuando es no, es no, y  debe ser así sin negocio alguno, es allí donde se deja claro que la autoridad la llevas tú como padre.

Seguir siendo padres o amigos:

En esta etapa el preadolescente muchas veces  busca cualquier oportunidad para conflictual con sus padres por lo que éstos, deciden cambiar el rumbo buscando ser amigos de sus hijo/a cuando deberían seguir  en su  rol de padres, porque los amigos pasarán pero su padre seguirás siendo sólo tú.

La clave está en estar preparados como padres:

La preparación de los padres durante esta etapa de sus hijos es muy importante, por ello trate de recordar su propia etapa con todos sus hábitos, conductas, conflictos, y sobretodo, cambios emocionales (por ejemplo el humor); esto le llevará al mejor trato con su hijo/a frente a este período.

Comunicación es la base en la relación con el preadolescente:

Aprende a escucharlos sin interrupciones

Buscar más comunicación con sus hijos no significa querer ser su amigo, significa entenderlos más, de allí la necesidad de tener más acercamiento con ellos a fin de interpretar sus dudas, conflictos y brindarle así el consejo más oportuno; para ello aprende a escucharlos sin interrupciones.

Confusión por los cambios físicos:

Los cambios físicos presentes en el preadolescente son de gran desconcierto para ellos, pero si como padre no te sientes preparado para abordar frente a tu hijo/a  esos cambios y explicárselos, acercarse a un especialista será lo más idóneo.

Tome conciencia de su actitud frente a la situación con su hijo/a:

Exagerar las conductas que tenemos como padres frente a alguna actitud o situación de nuestros hijos debe evitarse ya que esto puede conllevar a la pérdida de interés o atención de los hijos hacia sus padres.

 No utilices la descalificación:

Evita usa apodos

Muchas veces consciente o inconscientemente continuamos llamando a nuestros hijos con el mismo amor que cuando pequeños (gordo/a, flaca, cachetón/a, negrita etc.) o por el contrario en momentos de rabia perdiendo el control le ofendemos gritándoles con los mismos calificativos tomando por supuesto otra actitud, lo cierto es que el individuo preadolescente es muy susceptible durante ese período de allí la necesidad de evitar usar apodos sean de buena o mala manera, pues ello podría acentuar las inseguridades propias de esa etapa.

No convierta una situación en una batalla:

No intentes resolver un problema con tu hijo/a durante  un momento de ira espere un tiempo prudencial a que la ira baje su nivel y así la conversación se hará más fluida sin convertirse en un campo de batalla.

Trata el despertar sexual de tu hijo/a con naturalidad:

Es totalmente normal que el individuo en esta etapa comience a sentir atracción hacia el sexo, y si bien eso suelen no llegar a relaciones íntimas, allí tu intervención como padre es fundamental debido a que en ese momento eres la persona más idónea para guiarle, por lo que es necesario que manejes el tema con total naturalidad evitando las caras de sorpresa ante las inquietudes presentadas por ellos, así será más fácil que se sientan abiertos y en confianza para hablar contigo  sobre el tema en cuestión.

El amor y la confianza juegan un papel fundamental

Ciertamente la etapa de la pre adolescencia es confusa porque no sabemos si tenemos en casa a niños o a unos casi adultos; pero esto no nos impedirá seguir siendo padres y seguir llevando las riendas de su desarrollo, sólo que con más libertad y más entrega, de allí que el amor y la confianza juegan un papel fundamental en el trato  con nuestros hijos durante esta etapa, que como cualquier otra es pasajera, y que tiene altibajos y subidas; la clave como padres está en estar atentos ante los cambios físicos, emocionales y conductuales para guiarlos al final por el camino más correcto. ¡Sigue adelante, llevar la mejor relación con el preadolescente en casa no es misión imposible.

 

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