Cómo preparar mantequillas sanas en tan sólo diez minutos

Las mantequillas, margarinas y grasas para untar suelen ser contraproducentes en ciertos tipos de dietas debido a sus altos índices calóricos; no obstante, recordemos que el cuerpo necesita grasas para poder funcionar.


El aumento descontrolado del peso está relacionado más que a la ingesta de grasas, a la ingesta de carbohidratos simples, es decir, productos refinados como el azúcar y las harinas, esto en combinación con un descenso abrupto de la actividad física o el sedentarismo.

De modo que ingerir mantequilla per se no hará la diferencia en tu dieta y mucho menos si sabes cuantas calorías debes comer al día de acuerdo con tus requerimientos físicos. Ahora, si tu problema tiene que ver con ingerir productos derivados de los lácteos entonces no te preocupes, aquí te daremos unas opciones interesantes para sustituir la mantequilla y la margarina convencional:

Mantequilla de avellanas

Las semillas o los frutos secos son ricos en grasas beneficiosas, por lo que son una buena opción para elaborar mantequillas caseras. Entre ellos está la avellana, cuya mantequilla además es rica en vitaminas E, B, B2, B3, B6, B9, minerales como potasio, fósforo y hierro y además tiene una buena cantidad de proteínas.

Ingerir mantequilla per se no hará la diferencia en tu dieta y mucho menos si sabes cuantas calorías debes comer

Elaborar mantequilla de avellanas es muy sencillo, sólo necesitas quitarles la piel y tostarlas. Luego, las introduces en un procesador de alimentos o en una licuadora y las mueles por diez minutos; la propia grasa del alimento hará que tome forma cremosa. Una vez lista, la puedes almacenar hasta por cuatro semanas en un envase de vidrio esterilizado y utilizar para tus preparaciones o simplemente para acompañar con algún tipo de pan.

Cabe destacar que la mantequilla de avellana en combinación con chocolate dulce te puede dar como resultado una versión casera y muy rica de la Nutella comercial.

Mantequilla de maní

Alimento clásico de la cultura estadounidense, la mantequilla de maní es la mantequilla de semillas más popular de todas y además es muy rica y está llena de ácidos grasos esenciales, antioxidantes y vitaminas que participan en la disminución del estrés oxidativo. Al igual que la mantequilla de avellana, se prepara solamente moliendo el maní (no puede ser salado, dulce o estilo japonés) en una licuadora o en un procesador de alimentos hasta que por sí mismo obtenga la textura cremosa.

3. Mantequilla de calabaza

Entre las hortalizas más deliciosas y bondadosas está la calabaza (también conocida como auyama o zapote), la cual está repleta de vitaminas, minerales y sobre todo antioxidantes que defienden al cuerpo de los radicales libres.

Además, se puede utilizar para preparaciones variadas, entre ellas una mantequilla muy especial que se elabora con puré de calabaza y mantequilla de maní en cantidades iguales; ambos ingredientes se mezclan en una licuadora o procesador de alimentos hasta que se incorporen por completo. Se puede condimentar con alguna especia como canela o nuez moscada y se le puede agregar un toque dulce con miel o azúcar de stevia.

Mantequilla de coco

La mantequilla de coco se ha vuelto muy popular en el mundo de la cocina vegetariana, sobre todo en reproducciones veganas de postres que originalmente llevan cremas pesadas de leche, gelatinas o yogures, y es que una vez enfriada, se pone tan sólida que otorga consistencia firme a las preparaciones. Es muy calórica, pero aun así otorga muchas propiedades beneficiosas al organismo, como una buena cantidad de ácidos grasos buenos y fibra.

Tiene un sabor muy agradable y es muy sencilla de preparar: sólo se necesita coco rallado, el cual debe licuarse por varios minutos hasta que la propia grasa del alimento le dé la textura líquida. Debe refrigerarse luego para que la grasa se endurezca con el frío y quede exactamente como una barra de mantequilla.

Mantequilla de almendras

La almendra es quizás el fruto seco más recomendado de todos no sólo por su gran cantidad de ácidos grasos positivos y antioxidantes que ayudan a prevenir el cáncer, sino por su versatilidad a la hora de cocinar. Tanto en dulces como en comidas saladas, la almendra puede estar presente y siempre dará un toque y sabor especiales.

Las almendras ayudan a prevenir el cáncer

Entre sus versatilidades está la posibilidad de hacer mantequilla con ella, la cual, por cierto, es muy sencilla y su procedimiento es prácticamente el mismo al de otras mantequillas de semillas como el maní o la avellana: sólo se debe colocar la almendra en la licuadora o procesador de alimentos y licuarla hasta que la misma grasa del fruto le dé la textura cremosa que buscamos.

Al tener un sabor muy neutro en general, se puede condimentar con un poco de sal o miel dependiendo del uso que vayamos a darle.

Referencias:

Foto de cabecera: vía Pixabay.

Con información de:

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