Todos moriremos y aquí te preparamos para lo que verás justo antes de que eso ocurra

Si alguna vez has tenido una experiencia cercana a la muerte no dudes en compartir tu experiencia con nosotros y complementar la información que aparece aquí.


Las experiencias cercanas a la muerte han recibido mucha atención en años recientes. La película de 2014 Heaven Is for Real, acerca de un joven que le dijo a sus padres que había visitado el cielo mientras tenía una cirugía de emergencia, recaudó noventa y un millones de dólares en Estados Unidos. El libro en el que se basó, publicado en 2010, ha vendido diez millones de copias y ha pasado doscientas seis semanas en la lista de best-sellers del New York Times.

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La historia es similar a la de decenas, sino cientos de libros, y a la de miles de entrevistas con los llamados experimentadores. Aunque los detalles y las descripciones varían según las culturas, el tenor general de las experiencias es prácticamente el mismo. Las experiencias occidentales cercanas a la muerte son las más estudiadas y muchas de estas historias relatan la sensación de flotar y ver la escena alrededor del cuerpo inconsciente. Algunos dicen que su experiencia no se sentía como un sueño o una alucinación, sino que, como se suele describir, son “más reales que la vida real”.

Después de haber sufrido esto, la gente cambia profundamente y tiende a tener problemas para volver a la vida cotidiana. Algunos se embarcan en cambios radicales de carrera, religión, o incluso dejan a sus seres queridos.

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La ciencia ha intentado explicar las experiencias cercanas a la muerte como resultado de cambios físicos en un cerebro estresado o agonizante. Las causas planteadas incluyen escasez de oxígeno, anestesia imperfecta y las respuestas neuroquímicas del cuerpo al trauma. Sin embargo, muchos descartan estas explicaciones, pues las condiciones médicas en las que se producen las son demasiado variadas para explicar un fenómeno que parece tan extendido y consistente.

Los recientes libros de Sam Parnia y Pim van Lommel, ambos médicos, recogen estudios publicados en revistas que tratan de determinar qué sucede durante las experiencias cercanas a la muerte en condiciones experimentales controladas. Parnia y sus colegas publicaron los resultados de un estudio, en el que participaron más de dos mil pacientes con paro cardiaco, en octubre de 2015. Mientras que los libros de Mary Neal y Eben Alexander relatan sus propias experiencias desde una visión más espiritual.

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Relación entre las experiencias cercanas a la muerte y las ciencias

Mary Neal fue, pocos años antes de su experiencia cercana a la muerte, la directora de Cirugía de Columna Vertebral de la Universidad del Sur de California (ahora está en consulta privada). Por su parte, Eben Alexander es un neurocirujano que enseñó y practicó en varios hospitales y escuelas de medicina, incluyendo Brigham and Women’s y Harvard.

Fue Alexander quien realmente aumentó las apuestas científicas sobre el tema. Estudió sus propias historias clínicas y llegó a la conclusión de que se encontraba en un coma tan profundo durante su experiencia cercana a la muerte, que su cerebro se cerró completamente y, por tanto, la única manera de explicar lo que sintió y vio era porque su alma se había desprendido de su cuerpo y se embarcó en un viaje a otro mundo.

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Alexander no publicó sus hallazgos médicos sobre sí mismo en ninguna revista, y un artículo de investigación de 2013 en Esquire cuestionó varios detalles de su relato, entre ellos la afirmación crucial de que su experiencia tuvo lugar mientras su cerebro era incapaz de hacer cualquier actividad. Para los escépticos, su historia es sólo una prueba más de que las experiencias cercanas a la muerte no se pueden probar, y que todo el que se atreva a intentarlo, saldrá muy mal parado ante la comunidad científica.

Sin embargo, aunque algunas de estas historias pueden ser fabricaciones, y más sin duda se embellecen en el relato, son demasiado numerosas y bien documentadas para ser descartadas por completo. También es difícil ignorar los relatos de médicos respetados y que tienen que proteger su reputación profesional. Incluso si la vida después de la muerte no es real, las sensaciones de haber estado allí son una certeza.

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Hay algo acerca de las experiencias cercanas a la muerte que las hace científicamente intrigantes. Aunque no se puede confiar que sean abducciones alienígenas o una visita espiritual al más allá que tienen lugar justo cuando no se cuenta con instrumentos de grabación a mano, muchas experiencias cercanas a la muerte ocurren cuando una persona está rodeada por un arsenal de dispositivos diseñados para medir cada valor dentro del cuerpo humano.

Los relatos escritos de experiencias cercanas a la muerte datan de la Edad Media, y algunos investigadores se remontan incluso a tiempos más antiguos. La revista médica Resuscitationrecently publicó un breve relato de lo que es aparentemente la primera descripción médica sobre una experiencia cercana a la muerte conocida y fue escrita por un médico militar francés del siglo XVIII. Sin embargo, se dice que la disciplina de investigación en este ámbito comenzó en 1975; ese fue el año en que el psiquiatra Raymond A. Moody Jr., publicó Life After Life, un libro basado en entrevistas con unos cincuenta experimentadores.

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El libro de Moody desencadenó un flujo constante de memorias, programas de televisión y artículos. Desde entonces, una pequeña comunidad de psiquiatras, psicólogos, cardiólogos y otros especialistas se ha abocado a estudiar el fenómeno. Ellos comparten la creencia de Moody de que la conciencia puede existir en alguna forma no material, independiente del (pero estrechamente conectada con el) cerebro, y también creen que las experiencias cercanas a la muerte pueden ser capaces de proporcionar evidencia de esta suposición.

Dato curioso: Quizás el libro más famoso de todos sea el Manual de experiencias de cercanas a la muerte: Treinta años de investigación, una antología publicada en 2009.

En 2005 decenas de estudios que involucraron a cerca de tres mil quinientos sujetos que informaron haber tenido una experiencia cercana a la muerte se habían convertido en material para unos seiscientos artículos académicos y muchos de estos artículos están en el Journal of near-death studies, el periódico de la casa de IANDS (Asociación Internacional de Estudios de Cercano a la Muerte).

La mayoría de los estudios sobre experiencias cercanas a la muerte han sido retrospectivos, lo que significa que los investigadores buscaron a personas que habían tenido tal experiencia para presentarse y ser entrevistadas. Eso plantea un par de problemas, científicamente hablando. Significa que los sujetos se auto-seleccionan, por lo que pueden no ser representativos. Por ejemplo, las personas que habían tenido experiencias terroríficas podrían haber estado menos ansiosas por contar sus historias que las personas que habían tenido experiencias satisfactorias.

(Paréntesis: Uno de los argumentos que se escucha de por qué las experiencias cercanas a la muerte no son alucinaciones del cerebro moribundo es que muchas de las historias contienen rasgos similares, pero es notable que, si bien algunos estudios sólo reportan las muy conocidas experiencias positivas, las desagradables representan un veintitrés por ciento del total y tienen mucho menos atención.)

La mayoría de las entrevistas tuvieron lugar años después del hecho, por lo que los recuerdos podrían haber sido defectuosos. Y lo más importante, los estudios retrospectivos hacen que sea prácticamente imposible obtener datos confiables sobre lo que realmente estaba sucediendo a los sujetos mientras sentían que sus almas estaban en otra parte.

La meta para aquellos que creen que la mente realmente abandona el cuerpo es encontrar un caso verificado de lo que los investigadores han denominado como Percepción verídica aparentemente no física, en otras palabras, una experiencia durante la cual la persona ve u oye cosas que de otra manera no podría. Si se pudiera demostrar algo así, se tendría, al menos, evidencia de que nuestra comprensión del cerebro es aún más incompleta de lo que pensábamos y, como mucho, un signo de que una mente consciente puede existir aparte de un cuerpo vivo.

Testimonios que respaldan el hecho científico

Una de las historias más célebres en este respecto es la de “María”, una trabajadora inmigrante que tuvo una experiencia cercana a la muerte durante un paro cardiaco que le sobrevino en un hospital de Seattle en 1977. Más tarde le dijo a su trabajadora social que mientras los médicos la resucitaban, se encontró flotando fuera el edificio del hospital y vio un zapato en una repisa de la ventana del tercer piso, objeto que ella supuestamente describió con algún detalle. La trabajadora social se dirigió a la ventana que María había indicado, y no sólo encontró el zapato, sino que dijo que la forma en la que estaba dispuesto suponía que no había manera en que María pudiera ver todos sus detalles.

Esta es una de las historias más valoradas por el IANDS en sus conferencias anuales, aunque no hay muchas evidencias de que sea cierta más allá del testimonio de la trabajadora social, que se llama Kimberly Clark Sharp. Pocos años después de ser tratada, la tal “María” desapareció, y nadie pudo rastrearla luego para confirmar el relato (sí, es extraño, pero ésa es la excusa oficial).

Demasiado dióxido de carbono puede dar a la gente una sensación de “separación” de su cuerpo o de “estar en un túnel”

Un caso con mucha más evidencia es el de Pam Reynolds, una cantante y compositora. En 1991, Reynolds, entonces de treinta y cinco años, se sometió a una cirugía para extirpar una enorme aneurisma en la base de su cerebro. Preocupado porque la aneurisma pudiera estallar y matarla durante la operación, su cirujano optó por el radical “paro cardiaco hipotérmico”: enfrió su cuerpo a sesenta grados Fahrenheit, detuvo su corazón y drenó la sangre de su cabeza. El enfriamiento impediría que sus células murieran mientras no recibieran oxígeno. Cuando los doctores reiniciaron su corazón y calentaron su cuerpo de nuevo, ella, casi literalmente, resucitó.

Para asegurarse de que el cerebro de Reynolds estuviese completamente inactivo durante la operación, el equipo médico colocó pequeños audífonos en sus oídos que reprodujeron clics rápidos y continuos a cien decibeles, un nivel de sonido equivalente al producido por una cortadora de césped o un martillo neumático. Si alguna parte de su mente estuvo trabajando en ese momento de muerte inducida, ese chasquido insistente iba a aparecer en el encefalograma como señales eléctricas del tronco cerebral.

La máquina confirmó que durante varios minutos Reynolds estuvo efectivamente muerta tanto en el cerebro como en el cuerpo. Sin embargo, después de la cirugía informó haber tenido una experiencia cercana a la muerte potente, incluyendo una experiencia fuera de su cuerpo, y recordó con precisión varios detalles sobre lo que estaba pasando en la sala de operaciones, como la forma de la sierra de hueso utilizada en su cráneo, y las conversaciones entre el personal médico y el personal que hablaba durante la operación. Sin duda, éste es el caso que más se cita durante las conferencias de la IANDS.

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Pero ninguna de las percepciones verídicas de Reynolds ocurrió mientras su electroencefalografía registró una línea plana. Todas ocurrieron antes o después, cuando ella estaba bajo anestesia pero viva, lo que puede traer a colación otro fenómeno: la conciencia de anestesia (despertarse parcial o totalmente en medio de una operación). Se estima que la conciencia de anestesia afecta aproximadamente a uno de cada mil pacientes. Por lo tanto, el argumento escéptico es que Reynolds podría haber escuchado fragmentos de la conversación de los médicos en un momento en que estuvo parcialmente consciente; podría haber deducido algunas cosas sobre la sierra de hueso por el ruido que hizo o la vibración de la misma contra su cráneo; y podría incluso haber reconstruido algunos recuerdos falsos de los detalles que notó antes o después de la operación.

Como vemos, nunca nada está totalmente probado.

Algunos aspectos orgánicos relevantes y estudios más concluyentes

El argumento escéptico de las alucinaciones está soportado por el hecho de que la escasez de oxígeno (hipoxia), que es un resultado común de los paros cardiacos, puede conducir a desorientación o confusión. Una falla en la unión temporoparietal (una parte del cerebro que actúa como una especie de integrador de datos de todos sus sentidos y órganos y juega un papel importante en el ensamblaje de ellos en su percepción general de su cuerpo) puede producir una experiencia extracorpórea momentánea.

Se ha sugerido que demasiado dióxido de carbono (hipercarbia) puede dar a la gente una sensación de “separación” de su cuerpo o de “estar en un túnel” (aunque no hay mucha evidencia de esto). Además, la neuroquímica puede jugar un papel importante en el desarrollo de alucinaciones o en la creación artificial de una sensación de paz.

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Los médicos que simpatizan con las afirmaciones de los “experimentadores”, sin embargo, tratan siempre de debatir este tipo de explicaciones. En última instancia, aunque estas explicaciones de la propia orgánica del cuerpo pueden parecer plausibles, no hay nada que las pruebe; es decir, la tesis contraria tampoco puede ser probada por los escépticos. Muchas experiencias cercanas a la muerte ocurren sin las anteriores condiciones científicamente medibles, y la mayor prueba de esto son las coincidencias, lo parecido que puede ser el relato de una persona al de la otra aunque éstas no se hayan puesto de acuerdo antes.

Un estudio de la Universidad de Michigan, publicado en 2013, tomó ratas anestesiadas y detuvo sus corazones. En un lapso de treinta segundos, las señales cerebrales de los electroencefalogramas se alinearon, pero en primer lugar aumentaron, con una intensidad que sugirió que diferentes partes del cerebro se comunicaban entre sí incluso más activamente que cuando las ratas estaban despiertas.

Se cree que este tipo de comunicación es un paso clave en la percepción. Efectivamente, las diversas áreas del cerebro están constantemente comparando cosas sobre los estímulos que están recibiendo. Si los seres humanos experimentan el mismo pico de muerte que las ratas, puede significar que el cerebro entra en un espasmo final, hiperactivo cuando se corta su suministro de oxígeno, ya que trata de averiguar qué está sucediendo. Si es así, esa actividad intensificada podría explicar por qué las personas dicen que lo que experimentaron parecía más real que el mundo físico.

Otro grupo de investigadores, en la Universidad de Hadassah (Jerusalén), hizo recientemente un interesante descubrimiento en torno a este tema:

Las investigaciones recayeron sobre aquellos que han tenido experiencias cercanas a la muerte y éstas sugieren que el fenómeno raramente involucra flashbacks en orden cronológico como hemos visto en representaciones de ficción. Los participantes en el estudio dijeron que rara vez había orden en sus recuerdos de vida y que parecían venir al azar o a veces de forma simultánea. A menudo, la mente también juega trucos, pues la gente revive sus propias experiencias desde el punto de vista de otros que habían estado involucrados en el hecho.

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El estudio encontró que muchos de los flashbacks implicaban intensamente momentos emocionales. Los investigadores analizaron siete relatos de tales experiencias, obtenidos a partir de entrevistas en profundidad. Elaboraron un cuestionario que fue enviado a otras doscientas sesenta y cuatro personas que dieron respuestas detalladas de sus experiencias y todas las respuestas concordaron en algo fascinante: perdieron todo sentido del tiempo y el espacio, con recuerdos volando hacia atrás en ellos desde todos los períodos de su vida.


¿No te parece increíble? Con este estudio se confirma eso que antes intuíamos sobre la película de nuestra vida que pasa frente a nosotros al momento de morir. Al menos valdría la pena tener una vida plena y satisfactoria sólo para ese momento, ¿no crees?

Referencias:

Imagen de cabecera: vía Pexels.

Con información de:
BBC | Wikipedia | Nderf | Mystery Planet | La Gran Época | El Confidencial |
National Geographic.

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